jueves, 8 de agosto de 2013

LA MADRE SIEMPRE NOS SORPRENDE CON SUS MEJORES ACTOS Y NOSOTROS TAMBIÉN LA SORPRENDEMOS

Cuando viniste a este mundo, 

Ella te sostuvo en sus brazos.

Tú se lo agradeciste gritando.

Cuando tenías un 1 año, 

Ella te alimentaba y te bañaba. 
Tú se lo agradeciste llorando la noche entera. 
Cuando tenías 2 años, 

Ella te enseñó a caminar. 
Tú se lo agradeciste huyendo de Ella cuando te llamaba. 
Cuando tenías 3 años, 

Ella te hacía todas las comidas con amor. 
Tú se lo agradeciste tirando el plato al piso. 
Cuando tenías 4 años, 

Ella te dió unos lápices de colores. 
Tú se lo agradeciste pintando todas las paredes del comedor. 
Cuando tenías 5 años, 

Ella te vestía para las ocasiones especiales. 
Tú se lo Agradeciste tirándote enlodadote a más no poder. 
Cuando tenías 6 años, 

Ella te llevaba a la escuela. 
Tú se lo agradeciste gritándole: ¡NO VOY A IR! 
Cuando tenías 7 años, 

Ella te regaló una pelota. 
Tú se lo agradeciste arrojándola contra la ventana del vecino. 
Cuando tenías 8 años, 

Ella te trajo un helado. 
Tú se lo agradeciste derramándoselo sobre su falda. 
Cuando tenías 9 años, 

Ella té pago unas clases de piano. 
Tú se lo agradeciste nunca practicando. 

Cuando tenías 10 años, 
  

Ella te llevaba con el auto a todas partes de Gimnasio al partido de fútbol, de fiestas de cumpleaños, a otras fiestas. 
Tú se lo agradeciste cuando salías del coche y nunca mirabas atrás. 
Cuando tenías 11 años, 

Ella te llevó a ti y a tus amigos a ver una película. 
Tú se lo agradeciste diciéndole que se sentara en otra fila. 
Cuando tenías 12 años, 

Ella te aconsejó que no miraras ciertos programas. 
Tú se lo agradeciste esperando que ella se fuera de la casa. 
Cuando tenías 13 años, 

Ella te sugirió un corte de pelo que estaba de moda. 
Tú se lo agradeciste diciéndole que Ella no tenia gusto. 
Cuando tenías 14, 

Ella té pagó un mes de vacaciones en el campamento de verano. 
Tú se lo agradeciste olvidándote de escribirle una carta. 
Cuando tenías 15, 

Ella venía de trabajar y quería darte un abrazo. 
Tú se lo agradeciste cerrando con llave la puerta de tu habitación. 
Cuando tenías 16, 

Ella te enseñó cómo manejar su coche. 
Tú se lo agradeciste usándoselo todas las veces que podías. 
Cuando tenías 17 años, 

Ella esperaba una llamada importante.. 
Tú se lo agradeciste, hablando por teléfono toda la noche. 
Cuando tenías 18, 

Ella lloró en la fiesta de tu graduación de la escuela. 
Tú se lo agradeciste estando de fiestas hasta el amanecer. 
Cuando tenías 19 años, 

Ella té pagó la cuota de la universidad, te llevó en coche hasta el campus y cargó tus maletas. 
Tú se lo agradeciste diciéndole adiós desde fuera del dormitorio, así no te sentirías avergonzado ante tus amigos. 
Cuando tenías 20 años, 

Ella te preguntó si estabas saliendo con alguien. 
Tú se lo agradeciste diciéndole: 'A Ti no te importa eso' 
Cuando tenías 21 años, 

Ella te sugirió algunas carreras para tu futuro.. 
Tú se lo agradeciste diciéndole: 'No quiero ser como Tú.' 
Cuando tenías 22, 

Ella te abrazó en la fiesta de graduación de la Universidad. 
Tú se lo agradeciste diciéndole si te podía pagar un viaje a Europa. 
Cuando tenías 23, 

Ella te dio algunos muebles para tu primer departamento. 
Tú se lo agradeciste diciéndoles a tus amigos que los muebles eran feos. 
Cuando tenías 24, 

Ella conoció a tu futura esposa y le preguntó sus planes para el futuro. 
Tú se lo agradeciste con una mirada feroz y le gritaste '¡Cállate!'. 
Cuando tenías 27, 

Ella te ayudó a pagar los gastos de tu boda y llorando te dijo que te amaba muchísimo. 
Tú se lo agradeciste mudándote por la mitad de el país. 

Cuando tenías 30, 

Ella te dio algunos consejos para cuidar al bebé. 
Tú se lo agradeciste, diciéndole que las cosas son diferentes ahora. 

Cuando tenías 40, 

Ella te llamó para recordarte el cumpleaños de tu Papá. 
Tú se lo agradeciste diciéndole que estabas muy ocupado. 
Cuando tenías 50, 

Ella se enfermó y necesitó que la cuidaras. 
Tú se lo agradeciste leyendo sobre la carga que representan los padres hacia los hijos. 
De repente, un día............., 

Ella silenciosamente MURIOOOO......!!!!. Y todas las cosas que nunca hiciste cayeron como un trueno. 
Tomémonos un momento para rendir honor y tributo a la persona que llamamos MAMÁ, aunque algunos no la pueden llamar así de ese modo abiertamente. 

 

No hay sustituto para Ella. Alegra cada momento. Aunque a veces, Ella no parezca la mejor de las amigas, quizás no concuerde con tu forma de pensar, pero aún así? 
¡Es tú Madre! 
Ella estará allí para ayudarte con tus dolores, tus penas, tus frustraciones. 

Pregúntate a ti mismo: 

¿Has LIMITADO tu tiempo para estar con Ella, para escuchar sus quejas sobre el trabajo en la cocina, su cansancio? 
Sé prudente, generoso y muéstrale el debido respeto, aunque tú pienses diferente de Ella. 
Una vez que se vaya de este mundo, solamente los recuerdos cariñosos 
del Ser Que Llamamos Mamà 
Solo Eso Nos Queda 
Bendicela y pide a Dios por ella, porque Dios en su infinita misericordia le dió la dicha de ser Madre y a ti el de tener una Mama. 
Bendiciones para todos mis Amigos.....!!! 

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NO DEJES DE LUCHAR POR TUS SUEÑOS

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'Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.'

miércoles, 31 de julio de 2013

viernes, 24 de mayo de 2013

ACTITUD ES LO QUE NECESITA ÉSTA GENERACIÓN

Por el Periodista: Pablo Mejía Arango.

Póngale actitud.


La vida está llena de sobresaltos, angustias y momentos complicados que llevan a muchas personas a sufrir depresiones y altos niveles de estrés. El agite del diario vivir y la alta competencia en el ambiente laboral, hacen que para muchos la existencia sea difícil y desgastante. La violencia es pan de cada día y nuestra sociedad navega en un mar de incertidumbre, mientras buscamos la manera de sobrellevar los cambios que impone la modernidad. Lo paradójico es que entre más desarrollado el país y mejor calidad de vida ofrezca a sus habitantes, mayores son el desasosiego y la desazón que los acosan. Basta comparar lo que invierten en terapias y medicamentos para el estrés un ejecutivo de Wall street y un pescador de Guapi.

Imagino que a los terapeutas no les faltará trabajo en la actualidad, porque hasta niños y adolescentes deben visitarlos con regularidad. No recuerdo que en mi época los menores necesitaran ese tipo de ayuda y a la mayoría les quitaban las mañas y resabios a punta de correa; y no voy a decir que esa es la manera indicada para todos los casos, pero sin duda son muchos a los que les ha faltado mano dura. Además los muchachitos de ahora son precoces, metidos a grandes y madurados biches, y eso los introduce en una realidad difícil de soportar incluso para los adultos. Por lo tanto en muchos casos llegan a atentar contra su propia integridad por un bajo desempeño académico; si en mi casa nos hubiéramos suicidado por perder el año, no quedaría rastro de la familia.

Hace tiempos, cuando pasaba por un momento difícil, recurrí a un sicólogo y el tratamiento me ayudó. Después de hacerme hablar hasta el cansancio, de desahogarme y exponer mis angustias, me convenció de que la fórmula para sobrellevar la existencia se basa en la actitud. Optimismo, aceptación, mente positiva, ver el lado amable de las cosas, no lamentarnos por la suerte que nos tocó y ante todo ser racional y aterrizado. La mayoría de preocupaciones que me mortificaban entonces eran por cosas que podrían pasarme en el futuro, y ahí me hizo ver cuánto tiempo y angustia le dedicamos a un asunto que apenas suponemos que nos puede ocurrir. Un desgaste innecesario porque definitivamente lo que ha de suceder, nada ni nadie puede evitarlo.

Para estar conformes con nuestra situación debemos aprender a mirar siempre para abajo; como el niño que lloraba porque no tenía zapatos, hasta que conoció uno a quien le faltaban los pies. Quien vive pendiente de los demás, de lo que tienen, de cómo viven, de sus éxitos y logros, nunca tendrá tranquilidad. Porque así llegue a igualarse a quienes están un escalón por encima, siempre habrá muchos más hacia arriba. Claro que en la vida debemos tener metas y ambiciones, pero sin caer en la mentalidad que sólo son exitosos quienes ocupan un cargo importante y devengan un jugoso salario. En nuestra sociedad se volvió común que nos referimos a quien no cumple con esa condiciones, como alguien que “no sirve para nada”. Quienes administran fincas, manejan un negocio familiar, dirigen una pequeña empresa, son independientes o simplemente reciben un salario modesto, entran en esa estigmatización estúpida y excluyente. De manera que no sirven para nada porque se negaron a pasar su existencia encerrados entre cuatro paredes, ante una pantalla llena de cifras y proyecciones, agobiados por el estrés y la competencia laboral.   

Los jóvenes ingresan a la universidad y en gran porcentaje aspiran estudiar derecho, medicina, ingeniería o finanzas, pero cuando algunos prefieren música, artes plásticas, gastronomía o ciencias del mar, todos se preguntan eso para qué sirve, pronostican que se van a morir de hambre, que qué pesar de los papás. Pero no se les ocurre pensar que estos disidentes van a hacer lo que les gusta, que vivirán relajados y felices, y que con seguridad tendrán éxito y fortuna.

Tantos que pasan la vida dedicados a conseguir plata, trabajan de sol a sol y descuidan la familia, con la meta de amasar fortuna para tener un retiro cómodo y con solvencia. Pero se les pasa el ciclo vital en esas y cuando deciden que llegó la hora, ya no resisten una misa con triquitraques. En cambio a quien ha sido juicioso durante su edad productiva y antes de los sesenta años se dedica a vivir de la renta, todo el mundo lo califica como alguien que “no hace nada”. Cómo que nada: ¿acaso vivir bueno, darse gusto, viajar y dedicarse al relax, es hacer nada? Envidia es lo que sienten los criticones.

Cuando dos de mis sobrinos eran unos niños presentaron algún problema de conducta y ambas mamás resolvieron llevarlos a donde una sicóloga infantil, pero ninguno de los dos sabía que el otro también iría. Los papás les explicaron que la doctora ayudaba y daba consejos, porque a veces en la vida uno tiene inconvenientes con su comportamiento. Cierta vez la consulta se retrasó y los dos zambos coincidieron en la sala de espera, y como es lógico se asombraron de encontrarse en la misma situación. Una de las mamás, que estaba presente, paró oreja para ver qué conversaban los muchachitos y en esas uno le comentó al otro: -Oiga, ¿y usted qué tiene dañado que también lo trajeron?
@pamear55