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martes, 7 de enero de 2014
EMPIECE HOY CON ESTE CAMBIO. SEA FELIZ
Ser feliz es fácil. Empieza hoy!
Publicado por Javier Diaz el jueves, 25 de abril de 2013
Hoy te voy a dejar una reflexión bien importante, pues una vez la entiendas y la apliques en tu vida te generará enormes cantidades de bienestar, felicidades y éxitos.
Me refiero específicamente a las reglas para la felicidad que rigen tu vida, para lo cual responde la siguiente pregunta: ¿Qué tiene que pasar en tu vida para que te sientas feliz?
Para la mayoría de personas esto incluye: alcanzar o lograr algo, que me reconozcan mi trabajo, ganar x cantidad de dinero, no tener ningún problema en mi día a día, que todo lo que hago me funcione y salga bien etc.
Sabes, hace poco me enteré de una persona que es un dueño de una empresa multimillonaria, gana más de 10 millones de dólares, tiene una familia espectacular, tiene una casa espectacular a la orilla de la playa, los autos más lujosos, viaja a los lugares másmaravilloso del planeta y en una entrevista cuando le preguntaron ¿Es usted feliz? El respondió – No lo soy – el entrevistador muy sorprendido le preguntó ¿Y cómo es eso? ¿Por qué?

Él dijo: “para ser feliz tengo que ganarmás de 20 millones de dólares al año, tengo que estar dentro de los 100 ejecutivos más importantes de mi país, tengo que tener una relación perfecta con mi esposa, no tienen que existir problemas con mi hijos…” Para los ojos de “la mayoría de la gente” este señor tiene todo lo necesario y mucho más para ser feliz y exitoso, pero él mismo se ponía una serie de reglas muy complicadas que no le permitían disfrutar de su vida y de todo lo que tiene.
Date cuenta qué tan difícil te estás poniendo tú mismo el sentirte feliz, ¿crees que puedes cambiar tus reglas para vivir más feliz en tu vida?
Te dejo algunas ideas de personas que viven totalmente felices día a día, estas son algunas de sus reglas para sentirse feliz:
- Me siento feliz cuando aprendo algo
- Me siento feliz cada día que amanezco por encima de la tierra
- Me siento feliz cuando estoy vivo
- Me siento feliz cuando puedo ver, oír, sentir
- Me siento feliz cuando tengo la fortuna de tener a mi familia
Como te das cuenta estas reglas son muy fáciles de cumplir a diario ¿verdad? Si te pones reglas más sencillas que puedas cumplir varias veces al día te aseguro que te sentirás felizmás a menudo y tu vida se llenará de esa chispa maravillosa que la hace maravillosa.
OJO con eso no digo que hay vivir de “conformista” NO!, me refiero a que si puedes sentirte feliz todos los días, puedes disfrutar del camino hacia la consecución de tus más grandes sueños y metas.
En vez de buscar alcanzar o lograr algo para ser feliz, se feliz en el camino a lograr y alcanzar ese algo.
Finalmente te comento que estoy estudiando mucho el tema de la felicidad y sobre todo en países hispanos… por eso hice esta encuesta en donde luego de responderla podrásdescargar gratis la “guía básica para ser feliz en la vida” y entras a concursar por unos premios bien interesantes.
NO PERDAMOS LA FE EN CRISTO JESÚS: ¿ CUÁL ES TU ACTITUD FRENTE A LAS DIFICULTADES?
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No dieron mucha esperanza de vida. El accidente había sido horrible. En las carreteras de Alemania se corre a velocidades exorbitantes y, cuando hay algún choque, es siempre desastroso. Así había sido éste en la cercanías del pueblo de Altdorft, Alemania. De tres personas que venían en el automóvil, Marion Ploch fue la única que sobrevivió. Su situación era crítica porque además de haber quedado toda mutilada, traía en el vientre una criatura de tres meses de gestación. Los médicos hicieron todo lo posible por salvarla, pero su cuerpo no resistió. Quedaba, entonces, el problema de la criaturita. ¿Podrían salvar al bebé? Había una sola manera: mantener artificialmente con vida el cuerpo de Marion hasta que la criatura naciera. Así procedieron. Mantuvieron a la madre con vida hasta que dio a luz por cesárea a su hijito. Para entonces Marion Ploch, aquella madre de dieciocho años de edad, había estado muerta seis meses. Este es otro caso increíble de la ciencia moderna. Lo más triste en la vida es ver un sueño morir sólo porque antes de que tiene la oportunidad de nacer, nosotros nos damos por vencidos. Esas son las veces en que, en medio de alguna tragedia, por no seguir la lucha, por no tener fe en nosotros mismos, por no pedirle ayuda a Dios, dejamos de batallar, y lo que pudiera ser fuente de alguna gran obra queda muerto en los escombros de la desilusión. Muchas de las obras musicales del gran maestro Ludwig Van Beethoven jamás habrían nacido si el gran maestro de la música le hubiera dado más importancia a su condición física que a su pluma. Fue autor de treinta y dos sonatas, diecisiete cuartetos, nueve sinfonías, varios conciertos y otras muchas obras de una expresión incomparable. ¡Y todo esto mientras luchaba con la pérdida de su oído! Su infortunio era más que suficiente para haber abortado toda vida musical, pero Beethoven no se dio por vencido. Siguió dándole al mundo su arte aun cuando sus oídos estaban muertos. De la muerte puede nacer nueva vida. La desventura puede ser fuente de nueva visión. La desgracia puede producir la victoria. No perdamos la fe. La lección más grande es la del Calvario. No hubiera habido resurrección sin un Calvario. Y la muerte de Cristo ha sido la vida de millones de personas. No perdamos la fe. Levantemos la vista al cielo. Cristo nos tomará de la mano para que crucemos juntos el valle de la desilusión. Él puede y quiere resucitarnos. | ||||
lunes, 9 de diciembre de 2013
¿ USTED MIRA LA VIDA EN FORMA POSITIVA O EN FORMA NEGATIVA?
| Powerpoint - Ser Negativos o Positivos? |
Powerpoint - Ser Negativos o Positivos? Hay un principio general que conviene recordar al luchar contra la negatividad: "Todo lo positivo es mejor que nadaque sea negativo" Cualquier cosa positiva que hagas es mejor que lo que deriva de dar lugar al pesimismo que no tiene nada bueno. Toma la palabra "negativo" y sobreescríbela con la palabra "positivo". Aunque tienen la misma cantidad de letras, las consecuencias de llevarlas a la acción están a un mundo de distancia las unas de las otras. Busquen en el diccionario las definiciones de la palabra negativo. Malo: nocivo, dañoso, que carece de bondad, que ofrece dificultad, desagradable, molesto. Pesimista: que tiende a ver y a juzgar las cosas del modo menos favorable. |
| Hoy... Buscaré Ser Humilde |
Y da gracia a los humildes. Santiago 4:6. Los corazones humildes buscan la gracia y la alcanzan. Los corazones humildes se someten a su dulce influencia, y por eso se les concede con mayor largueza. Los corazones humildes habitan en los valles donde corren los arroyos de la gracia, y beben de sus aguas con [...]
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viernes, 1 de noviembre de 2013
QUE UNA BUENA ACTITUD, NUNCA FALTE POR FAVOR
Relato HISTÓRICO:
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Mi vida deja de tener sentido cuando dejo de creer en ella.
Por: Hugo Ivan Mejía Montoya.
Por: Hugo Ivan Mejía Montoya.
miércoles, 9 de octubre de 2013
miércoles, 14 de agosto de 2013
ME CAÍ DEL MUNDO Y NO SÉ POR DÓNDE SE ENTRA( PARA MAYORES): ¿ SERÁ LA ACTITUD DE TODOS.?
Me caí del mundo y no sé por dónde se entra. (Para mayores ...)

Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo
(Para mayores de 50)
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más! Se compraban para la vida de los que venían después La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.....
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
Tiramos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapatero, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos..... De 'por ahí' vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre... Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería... ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más! Se compraban para la vida de los que venían después La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.....
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
Tiramos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapatero, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos..... De 'por ahí' vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre... Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería... ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos... ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!! los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas.
¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio.
¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio.
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata.
No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado...
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